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POR PALESTINA
Compro
un pedazo, una franja de paz, para mis hermanos de la Tierra;
daré, a cambio de ésta,
mis pies para la gran marcha que sea necesaria,
tengo también mi pecho dispuesto a detener los tanques de guerra,
a gritarles ¡ya, paren!,
y aquí tengo dos manos disponibles
para quebrar fusiles, desalambrar fronteras,
sembrar el trigo nuevo
y abrir nuevos caminos a la vida.
A cambio de ese pedazo de paz
yo doy mis ojos
para que aquel que quiera
vea lo que algunos ocultan,
para que puedan ver
en los ojos de todos los niños que mutiló la guerra
la presencia de Dios como una lumbre herida.
No hay dinero que valga:
yo doy mi corazón,
que aún late,
por esta raza humana
que me duele…
9 de enero de 2009
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